¡En la portada del Diario de Sevilla!

Esta mañana me llevé la agradable sorpresa de aparecer en la portada del Diario de Sevilla.

Diario de Sevilla

Diario de Sevilla

Bueno, siendo exacto, aparezco en la parte de detrás de la portada…Eso sí, aparezco cerca de grandes autores como Machado y Bécquer.

Anuncio en el Diario de Sevilla

Anuncio en el Diario de Sevilla

Se trata de un anuncio y no sé si ayudará a disparar las ventas de “No se puede atrapar el viento“, pero ha sido un motivo de alegría y las alegrías mejor compartidas.

Hace cuatro años que retomé la escritura. Desde entonces madrugo casi a diario para escribir. Parece que están empezando a pasar cosas. Seguiré contándolas.

Gracias por estar ahí.

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No se puede atrapar el éxito

El día de la presentación de No se puede atrapar el viento, algunos de los presentes me desearon “éxito” con el libro. La mayoría (por no decir todos) se referían a vender muchos ejemplares.

Hace poco recibí las estadísticas de venta del libro de diciembre. Tal y como se puede comprobar en la imagen, se han vendido un total de 23 ejemplares (22 en papel y 1 en formato digital).

Ventas de diciembre de 2014

Ventas de diciembre de 2014

No son unos números muy alentadores y, tal y como me dijeron mis amigos de la librería Céfiro, no es que se esté convirtiendo en un bestseller. (Y desde luego con estas cifras no estoy en disposición de dejar mi trabajo para dedicarme exclusivamente a la escritura y cumplir un sueño.)

¿Está teniendo éxito el libro?

Sí, sin duda.

Escribir consiste en intentar comunicarte con otras personas. Estoy recibiendo muchos comentarios espontáneos de amigos (y también de desconocidos) felicitándome por el libro, diciéndome que, de una forma o de otra, les ha llegado. Y de eso se trata, de comunicar, de contactar con otras personas, de llegar a emocionar de alguna forma. En este sentido el libro está siendo todo un éxito.

Ps. De todas formas, si lo leéis y os gusta, tampoco está de más que lo recomendéis o que lo regaléis…

Había volado

Diez días completos.

Diez días completos con sus noches

y sus sueños.

 

Había volado,

con su hija

a veces,

a veces

solo.

 

Había estado en un  pueblo pesquero,

en el Gran Cañón,

en un recital de piano y

en un funeral.

 

Había volado,

sin duda

había volado.

 

Pero ahora tocaba pisar tierra firme.

 

Se fue a la ducha.

 

En el dormitorio le esperaba

un disfraz

con corbata.

Sueños en tecnicolor

Y soñaba.

 

Soñaba en azul,

verde,

amarillo

y algo de rojo.

Después despertaba y transformaba sueños en historias

sobre un cuaderno.

 

Un día empezaron a pagarle por el gris.

Vendió el cuaderno.

 

A veces levanta la cabeza y mira a su alrededor,

le falta algo,

no recuerda qué.

 

Todo está en blanco y negro.