Encuentro de autores

Para Jorge, amante del verbo de estas palabras porque el verbo no muere jamás.

Santiago Aguaded Landero

Ayer asistí al I Encuentro de Autores Premiados de Sevilla organizado por la editorial Autores Premiados.

Fue una experiencia gratificante y descorazonadora al mismo tiempo.

Gratificante porque la visión de Autores Premiados es muy interesante. La editorial apuesta autores muy buenos -la mayoría finalistas de premios literarios prestigiosos- que probablemente no llegarían a ser publicados si ellos no lo hacen. Esto es muy de agradecer en un mundo donde mandan las ventas y los best-sellers en ocasiones incluso por encima de la calidad.

Gratificante especialmente porque tres autores contaron su experiencia como escritores y todos lo hicieron demostrando una gran pasión por un oficio solitario y con casi nulas probabilidades de dar frutos.

Fue descorazonador porque fuimos muy pocos los asistentes. Desconozco los motivos así que no puedo entrar a valorarlo, pero me dio por pensar que quizás la narrativa breve, la poesía y los encuentros de este tipo no consiguen llamar la atención. Confío en que no es así.

Durante el acto se hizo entrega del II Premio de Poesía Autores Premiados para autores andaluces a Santiago Aguaded Landero, que tuvo a bien dedicarme un ejemplar.

Portada de "Suicidas, homicidas y otras personas normales"

Portada de “Suicidas, homicidas y otras personas normales”

Me quedo con eso y con la pasión de organizadores, autores y…asistentes.

 

Anuncios

Verme vivir

—¿Qué es la poesía? —preguntó el sacerdote.

—Es el misterio inefable —contestó Yuko.

Maxence Fermine

Este fin de semana he tenido la suerte de volver a leer Nieve, de Maxence Fermine, un pequeño libro muy recomendable.

Nieve

Portada de Nieve

Al principio de la historia, cuando el protagonista cumple diecisiete años, su padre le hace elegir entre ser sacerdote o soldado a lo que él responde diciendo que quiere ser poeta; mirar y escribir, retirarse del mundo para que le sorprenda mejor, para verse vivir.

Verme vivir. Eso es lo que yo quiero. Mirar y escribir.

De mañana no pasa que lo comente en el banco con el que tengo la hipoteca a medias.

Poesía

En la orilla del mar el hombre se acercó al niño.

—¿Qué haces?

—Poesía.

—¿Qué es? ¿Para qué sirve?

—Es hermosa. Puede cambiar el mundo.

—Imposible. Ni siquiera yo puedo hacerlo.

—Lea.

 

Y el hombre empezó a leer. No pudo parar hasta que terminó. Y después empezó de nuevo. Y se fue de allí. Pero ya no era el mismo.

Me llamo Frederick y soy poeta

La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre.

Luis Cardoza y Aragón

En la fábula “Frederick” de Leo Lionni, Frederick es un ratón de campo. Pertenece a una familia de cinco ratones que recogen provisiones para pasar el invierno. Él no. Cuando le preguntan por qué, contesta que está recolectando rayos de sol, colores y palabras. Aparentemente son cosas inútiles, pero en lo más duro del invierno, cuando quedan apenas provisiones, Frederick consuela a los demás hablándoles del sol y de otros recuerdos de la primavera. Frederick es un poeta.

A veces me siento solo. Tengo  amigos que me hablan de ascensos en empresas multinacionales, de viajar por todo el mundo para vender software o de emigrar durante un tiempo a un país extranjero para abrir un nuevo mercado. Hablan de todas esas cosas con ilusión, con pasión… ¡Me resulta algo tan ajeno!

Yo quiero escribir. Una frase, un párrafo, un texto breve que llegue a emocionar a alguien. A veces hablo de esto y noto que no me entienden. Me resulta tan extraño. ¿Cómo es posible que no quieran todos hacer algo así? Pintar, dibujar, escribir…crear.

Otras veces pienso que soy yo quien está equivocado, que estoy persiguiendo una quimera. Esos días pienso en dejarme de historias (nunca mejor dicho) e intentar progresar en un trabajo “normal”, en hacer acopio de provisiones para pasar el invierno. Pero no me sale, no puedo ir contra mí mismo. A mí lo que me gusta es recolectar rayos de sol, colores y palabras. Lo confieso: me llamo Frederick y soy poeta.