Los zíngaros

Son zíngaros. Los dos. Un matrimonio. Quizás.

Los veo de vez en cuando, normalmente en la calle Sierpes. Él acompaña al teclado coplas de otro tiempo. Ella pide monedas para él músico con una pequeña cesta. Sabe sonreír.

Son zíngaros. Si no lo fueran, él quizás formaría parte de algún grupo. Tiene buena voz y se defiende con el teclado.

Pero son zíngaros,

gitanos,

romaníes.

Libres.

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Ópera

El cirujano Lee Johnson se ha quitado los guantes y se lava las manos de manera meticulosa. No deja de pensar en si podría haber hecho algo más. No, nadie podría haber hecho nada. En la sala de operaciones continúa sonando Madama Butterfly.

 

Puccini. Puccini conseguía relajarlo. Siempre lo había hecho, desde la primera vez. Con quince años su padre le obligó a acompañarle a la ópera. Él se opuso, la ópera era cosa de mujeres. Pero se levantó el telón y la música de Puccini llenó el teatro. Algo le tocó por dentro.

 

Después vinieron Verdi, Rossini, Bizet, Wagner… La ópera fue la banda sonora de su época de estudiante en la facultad de medicina. Le ayudaba a concentrarse.

 

El día que Mary le dijo que se iba, encendió un cigarro y escuchó El Trovador. Fue raro. No se dijeron nada más. Hacía años que no tenían nada que decirse.

 

Ahora tiene que hablar con los padres del pequeño Harper. No, nadie podría haber hecho nada más. No es ningún consuelo. Nunca lo habrá. Puccini.

 


Relato ganador de la Segunda Edición del Concurso de Microrrelatos de Parada de Sil.

 

Biografías I

Había tenido mala suerte.

Decisiones.

Decisiones equivocadas desde los quince años.

Ahora tenía treinta, una hija adolescente y un contrabajo.

Se ganaba la vida tocando jazz en bares del centro.

Durante el día era madre, una de las buenas.

Por la noche era música, cuando musicaba resplandecía.

Música en la calle

– ¿Qué suena?

– Música.

– Quiero verlo.

Y fuimos a verlo.

Cuatro clarinetes,

cuatro adolescentes,

apenas cuatro aprendices de músico.

Una sinfonía en la calle.

Un ensayo con público.

Son buenos,

la gente se para.

Algunas monedas para los músicos,

la voluntad.

Música.

Magia en la calle.

Quiero verlo.

Magia en la calle

Magia en la calle