Invierno

El invierno.

En el sol de la tarde

el río se duerme.

Anuncios

Recuerdo de una mañana de invierno

Siete y media de la mañana. Salgo a la calle a tirar la basura. Hace frío, mucho frío.

Solo hay una persona en la calle. Está a unos veinte metros de mí y se aproxima envuelta en un abrigo y una bufanda.  Llega hasta donde estoy y me da los buenos días. Es Gloria, mi suegra. A sus casi setenta años viene cada mañana de lunes a viernes a encargarse de Natalia para que sus padres puedan ir a trabajar.

Debería estar durmiendo o descansando en su casa, pero viene a la mía, a ocuparse de mi hija.

Sonriendo.

La abuela Gloria.

Me llamo Frederick y soy poeta

La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre.

Luis Cardoza y Aragón

En la fábula “Frederick” de Leo Lionni, Frederick es un ratón de campo. Pertenece a una familia de cinco ratones que recogen provisiones para pasar el invierno. Él no. Cuando le preguntan por qué, contesta que está recolectando rayos de sol, colores y palabras. Aparentemente son cosas inútiles, pero en lo más duro del invierno, cuando quedan apenas provisiones, Frederick consuela a los demás hablándoles del sol y de otros recuerdos de la primavera. Frederick es un poeta.

A veces me siento solo. Tengo  amigos que me hablan de ascensos en empresas multinacionales, de viajar por todo el mundo para vender software o de emigrar durante un tiempo a un país extranjero para abrir un nuevo mercado. Hablan de todas esas cosas con ilusión, con pasión… ¡Me resulta algo tan ajeno!

Yo quiero escribir. Una frase, un párrafo, un texto breve que llegue a emocionar a alguien. A veces hablo de esto y noto que no me entienden. Me resulta tan extraño. ¿Cómo es posible que no quieran todos hacer algo así? Pintar, dibujar, escribir…crear.

Otras veces pienso que soy yo quien está equivocado, que estoy persiguiendo una quimera. Esos días pienso en dejarme de historias (nunca mejor dicho) e intentar progresar en un trabajo “normal”, en hacer acopio de provisiones para pasar el invierno. Pero no me sale, no puedo ir contra mí mismo. A mí lo que me gusta es recolectar rayos de sol, colores y palabras. Lo confieso: me llamo Frederick y soy poeta.