Cruce de caminos I

Las dos niñas se cruzaron por la calle.

Las dos tenían los ojos claros.

A las dos las llevaban en un carrito.

Una no había aprendido a hablar todavía.

La otra hacía años que había olvidado cómo hacerlo.

Se sonrieron.

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El final de la infancia

Mi padre nos pidió que nos quedáramos en el coche y se puso el último en una fila de gente que no era como nosotros. La chaqueta empezaba a quedarle grande. Después de un tiempo que se me hizo eterno, regresó con una bolsa de comida.

– ¡Vamos a comer al parque, princesa! , me dijo.

Sus ojos habían dejado de brillar. Ese fue el día en que acabó mi infancia.