Los zíngaros

Son zíngaros. Los dos. Un matrimonio. Quizás.

Los veo de vez en cuando, normalmente en la calle Sierpes. Él acompaña al teclado coplas de otro tiempo. Ella pide monedas para él músico con una pequeña cesta. Sabe sonreír.

Son zíngaros. Si no lo fueran, él quizás formaría parte de algún grupo. Tiene buena voz y se defiende con el teclado.

Pero son zíngaros,

gitanos,

romaníes.

Libres.

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Amanece IV

Amanece.

Dos pescadores pescan,

dos jóvenes duermen,

un caminante camina,

un corredor entrena,

un buscador de metales

sueña con un tesoro,

el escritor observa,

también sueña.

 

Amanece.

El mar

acaricia la arena,

rítmicamente

pinta la orilla

con restos de espuma y conchas,

tesoros marinos

para los niños,

para mi hija.

 

Más tarde,

eso será más tarde.

Ahora

amanece.