Y cuando se despertó el dinosaurio seguía allí

Y cuando se despertó el dinosaurio seguía allí.

Augusto Monterroso

Esta mañana, a las 6 y media, Natalia se ha desvelado y me ha pedido que le cuente un cuento.

Le he dicho que no, que no se podía hacer ruido porque todavía era de noche y había que dormir.

Haciendo una demostración de sus innatas dotes de negociación me ha dicho:

—Papá, entonces que sea corto.

He accedido y, acordándome del cuento de Monterroso, le he contado lo que sigue:

“Érase una vez una niña que se durmió abrazada a su muñeca. Pasaron juntas toda la noche y soñaron con hadas, piratas, dragones y alguna que otra bruja. Cuando la niña se despertó, la muñeca seguía allí. Se sonrieron y pasaron el resto del día reviviendo los cuentos que habían compartido.”

Gracias, Augusto, ha funcionado.

 

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La Fábrica de la Luz

Rocío tiene muchos pájaros en la cabeza.

Los pájaros le hablan y le cuentan historias. Ella las escucha y después las escribe. También las pinta. Fabrica cuentos que envía muy muy lejos.

Las personas que reciben los cuentos de Rocío son muy afortunadas.

En realidad los cuentos no son para ellas, son un regalo para el niño que fueron cuando eran niños.

Ese niño se pone muy muy contento.

Es agradable que te recuerden de vez en cuando y más agradable si lo hacen con un cuento,
de Rocío,
desde la Fábrica de la Luz.