Escribir

Escribir,

Sacar la verdad,

De dentro,

Encontrar la voz,

Esa voz.

 

Escribir,

A veces sucede.

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El teatro de las sombras

Estoy en el patio. Empujo el carrito de Jaime intentando que se duerma. Damos vueltas y más vueltas.

Uno de los apartamentos está en obras. El segundo C. Han quitado las ventanas. Parece que van a reformarlo por completo.

Han colocado un plástico para cubrir las rejas de la terraza y las del salón. Hay una luz encendida. Hay alguien dentro, limpiando. Una mujer.

Está oscureciendo. La sombra de la mujer se proyecta sobre el plástico. La imagen recuerda a un teatro de sombras. Me recuerda al teatro de sombras al que me llevó mi padre.

 

Yo acababa de cumplir cinco años. Mi padre ya no vivía con nosotros.

Recuerdo la sala pequeña, la oscuridad. Recuerdo la emoción. Cinco minutos de espera que se me hicieron eternos. Recuerdo la luz sobre la pared. Y la magia.

Un conejo, un ciervo, un camello, un caballo…Los animales fueron apareciendo uno tras otro. Magia.

—¿Qué es lo que más te ha gustado? —me dijo.

—¡El gato! —contesté —Me gustaría tener un gato.

—Hablaremos con tu madre —me dijo.

 

Pero no lo hizo. Creo que se sentía más cómodo entre las sombras que entre las manos que las producían. Quizás. No lo sé. Mi padre sigue siendo un misterio, un misterio que me mostraba la magia, pero que también me mostraba su secreto.

 

Estoy empujando el carrito de Jaime. Se ha dormido. La mujer sigue proyectando su sombra sobre el plástico. Y te hago una promesa: sólo te mostraré la magia.

 

Los zíngaros

Son zíngaros. Los dos. Un matrimonio. Quizás.

Los veo de vez en cuando, normalmente en la calle Sierpes. Él acompaña al teclado coplas de otro tiempo. Ella pide monedas para él músico con una pequeña cesta. Sabe sonreír.

Son zíngaros. Si no lo fueran, él quizás formaría parte de algún grupo. Tiene buena voz y se defiende con el teclado.

Pero son zíngaros,

gitanos,

romaníes.

Libres.

¡En la portada del Diario de Sevilla!

Esta mañana me llevé la agradable sorpresa de aparecer en la portada del Diario de Sevilla.

Diario de Sevilla

Diario de Sevilla

Bueno, siendo exacto, aparezco en la parte de detrás de la portada…Eso sí, aparezco cerca de grandes autores como Machado y Bécquer.

Anuncio en el Diario de Sevilla

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Se trata de un anuncio y no sé si ayudará a disparar las ventas de “No se puede atrapar el viento“, pero ha sido un motivo de alegría y las alegrías mejor compartidas.

Hace cuatro años que retomé la escritura. Desde entonces madrugo casi a diario para escribir. Parece que están empezando a pasar cosas. Seguiré contándolas.

Gracias por estar ahí.