No se puede atrapar el éxito

El día de la presentación de No se puede atrapar el viento, algunos de los presentes me desearon “éxito” con el libro. La mayoría (por no decir todos) se referían a vender muchos ejemplares.

Hace poco recibí las estadísticas de venta del libro de diciembre. Tal y como se puede comprobar en la imagen, se han vendido un total de 23 ejemplares (22 en papel y 1 en formato digital).

Ventas de diciembre de 2014

Ventas de diciembre de 2014

No son unos números muy alentadores y, tal y como me dijeron mis amigos de la librería Céfiro, no es que se esté convirtiendo en un bestseller. (Y desde luego con estas cifras no estoy en disposición de dejar mi trabajo para dedicarme exclusivamente a la escritura y cumplir un sueño.)

¿Está teniendo éxito el libro?

Sí, sin duda.

Escribir consiste en intentar comunicarte con otras personas. Estoy recibiendo muchos comentarios espontáneos de amigos (y también de desconocidos) felicitándome por el libro, diciéndome que, de una forma o de otra, les ha llegado. Y de eso se trata, de comunicar, de contactar con otras personas, de llegar a emocionar de alguna forma. En este sentido el libro está siendo todo un éxito.

Ps. De todas formas, si lo leéis y os gusta, tampoco está de más que lo recomendéis o que lo regaléis…

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Good luck

Nelson Goodluck nació en Kano, una ciudad de Nigeria.

Con treinta años inicio una odisea de cuatro mil ciento ochenta y tres kilómetros que le llevó a Sevilla.

La travesía por el Sahara y el cruce del Estrecho no le borraron la sonrisa.

 

Nelson Goodluck ha cumplido hoy cuarenta años. De lunes a sábado sobrevive trocando sonrisas por un euro en las paradas de un semáforo. 

El río de la vida

Los dominios de la hermana María eran estrechos. Apenas un cubículo de cuatro metros cuadrados, apenas un mostrador y una silla. También había un interruptor con el que abría la puerta del colegio.

Cada mañana, de lunes a viernes, delante de su ventana pasaban cientos de niños. Ella les sonreía. Tenía una sonrisa especial para cada uno de ellos, una sonrisa que consolaba, una sonrisa de sor María.

El día que se marchó sólo dejó fotos, recuerdos de todos los cursos desde 1950, instantáneas del río de la vida.

En buena compañía

El sábado me pasé por la librería Beta de la calle Sierpes de Sevilla porque me habían dicho que tenían allí No se puede atrapar el viento.

Como no lo encontré ni en la sección de novedades ni en la de narrativa tuve que preguntar por su ubicación. Lo hemos colocado en la sección de poesía por tratarse de prosa poética, me dijeron.

No estaba en situación de pedir que lo cambiaran a un lugar más visible así que me limité a ir a la sección de poesía para “recrearme” en su contemplación.

Y allí estaba.

En la sección poesía

No se puede atrapar el viento en la sección poesía

No es el sitio más visible de la librería, pero la compañía es inmejorable.