Primer amor

Ella le enseñó a besar.

Besos furtivos en parques sin nombre,

besos nuevos,

promesas de inmortalidad.

 

Y ungido por el primer amor

vivió días de rosas.

 

Ella,

la primera mujer,

la promesa de todo lo que había detrás de los besos,

el sueño de la eternidad.

Sólo Ella.

 

No existió nada más,

apenas los ecos de una vida anterior,

apenas los rumores de una vida lejana.

Ella.

Sólo Ella.

 

Algunos siglos más tarde

ella le dijo adiós.

Y más palabras,

cree.

No las escuchó.

Sólo Adiós.

Y descubrió que la eternidad dura mientras dura.

 

Adiós.

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Saudades

(Extraído de “No se puede atrapar el viento”)

Así era el rumor del mar cuando ni X ni Y existían, así era ahora y así seguiría siendo, sordo y monótono, cuando ya nada quede de nosotros dos.

Anton Pavlovich Chéjov

 

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Susanne y Emma Jensen nacieron en Svino, un pequeño pueblo costero de Selandia, una isla de Dinamarca. Un pueblo al norte del norte.

Mellizas, fueron las dos únicas hijas de Mikkel y Helle Jensen.

Susanne y Emma Jensen llegaron al ritmo cadencioso de las olas del Mar del Norte, un arrullo que las acompañaría el resto de sus vidas.