Madre e hija

Cae la tarde.

Madre e hija,

hija y madre.

Duermen.

Dentro del mismo abrazo,

respirando juntas,

suavemente.

Comparten el mismo sueño.

Y son hermosas.

Y el mundo me parece mejor.

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Amanece III

Amanece.

Todavía no ha salido Lorenzo,

se resiste al sueño Catalina.

 

Se despereza el charrán,

el fumarel,

la pagaza

y el resto de golondrinas marinas.

Marinean los pescadores

y acaricia el mar la orilla,

no quiere despertarla,

no quiere romper la noche

todavía.

 

Buenos días, Lorenzo.

Hasta mañana, Catalina.

Rompe el mar la noche.

Amaneció.

Cruce de caminos III

Dos mujeres.

Una es joven,

joven y hermosa.

La otra es hermosa.

La joven solo mira hacia delante,

solo tiene futuro.

La otra tiene presente y empieza a mirar al pasado.

Es hermosa

pero cada día que pasa

el espejo le dice que un poco menos.

La joven no tiene espejo.

 

Se cruzan en el paso de peatones.

La joven solo es consciente de sí misma.

Juventud.

La otra no puede dejar de mirarla,

le recuerda mucho a alguien.

Es tan hermosa.

A sí misma.

 

Quiere pararla,

quiere hablarle,

aconsejarle,

evitarle sufrimiento.

 

Un paso de peatones.

Apenas le da para añorarse.