Biografías IV

Nació para ser rey.

Fue educado como rey.

Capacitado para reinar

se vio obligado a emigrar al norte

para comer.

Todas las mañanas,

durante los meses de verano,

vende gafas de sol y pulseras

en la costa.

Nació para ser rey

en el reino equivocado.

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Cuarenta

Cuarenta ancianas.

A la playa en un autobús municipal. Se apoyan unas en otras y
bajan sin traspiés.

Cuarenta mujeres.

Cogen sus sombrillas y neveras del maletero y caminan hacia la orilla. Algunas llevan revistas del corazón, dos de ellas fuman, todas están contentas, algunas ríen.

Cuarenta niñas acaban de pisar la arena.

 

El primer beso

El niño apenas tenía quince años. Estaba enamorado de la mujer pero no se atrevía a decírselo.

Ella solo tenía un año más, pero lo notó.

Su amor apenas duró un mes.

Ella lo enseñó a besar, besos furtivos en parques sin nombre. A los treinta días la mujer lo dejó.

El niño descubrió que el amor es eterno mientras dura y se hizo hombre.

Han pasado muchos años. La mujer no lo recuerda, el hombre tampoco.

El niño nunca lo olvidará.

El primer beso, el último recuerdo de su infancia.

Recomendaciones de lectura y propósitos literarios

Estos son los cinco libros que más me gustaron de los que leí el año pasado:

  • El hombre en busca de sentido de Victor Frankl
  • Parco de Jordi Sierra i Fabra
  • El libro de los abrazos de Eduardo Galeano
  • Si me necesitas, llámame de Raymond Carver
  • Al oeste de Roma de John Fante

Y si os gusta escribir os recomiendo (encarecidamente) leer estos dos:

  • Si quieres escribir de Brenda Ueland
  • Mientras escribo de Stephen King

Y ahora os resumiré mis propósitos literariosLos escribo aquí porque de alguna manera asumo un compromiso con los que entráis en este blog y así me obligo a cumplirlos. Estos son:

  • Escribir una entrada en este blog al menos una vez a la semana (intentaré que sean dos).
  • Encargar un informe de lectura sobre mis relatos breves para averiguar si puedo intentar hacer algo con ellos.
  • Escribir una novela. Ya lo he intentado al menos en un par de ocasiones -una vez incluso escribí veinte capítulos-, pero por una cosa u otra, dejo de escribirlas temporalmente y el temporalmente se convierte en definitivamente. Es como si al perder el impulso inicial no supiera cómo retomar el trabajo.

Aprovecho para desearos un buen año, uno en el que cumpláis vuestros propósitos y en el que muchos de vuestros deseos se hagan realidad.