La orilla

Me acerco a la orilla.

Hay una niña,

lleva un cubo en la mano,

coge conchas.

Quiero jugar con ella.

Me acerco a la orilla.

Hay una mujer

con un bañador verde.

No me atrevo a mirarla.

Me sonríe.

Me acerco a la orilla.

Hay una mujer,

lleva una niña en brazos,

saltan por encima de las olas,

se ríen.

Quiero reír con ellas.

Me acerco a la orilla.

Hay una mujer.

Sigue siendo hermosa.

Me sonríe.

Quiero detener el tiempo.

Me acerco a la orilla.

Estoy solo.

Y recuerdo.

Y escribo esto: me acerco a la orilla.

Anuncios

Biografías III

Nacido en Brasil,

criado en Venezuela,

hecho hombre en Portugal,

Ricardo contrabandeaba

para ganarse la vida.

Filibustero de una época

que había dejado de existir

muchos años antes de que él naciera,

fue capturado en Sevilla.

Una mujer lo hizo.

Hechizado por unos ojos verdes,

todavía algunas noches,

cuando hay luna llena,

sueña con levar anclas,

con izar las velas.

Hoy no,

quizás mañana,

cuando suba la marea.

El ángel

—    Mamá, ¿por qué no está María en casa?

—    Tu hermana era un ángel, un ángel del Cielo que quiso saber qué hacían los niños en la Tierra, un ángel que quiso jugar contigo.

—    ¿Y ahora se ha transformado en una estrella?

—    Sí, en una estrella.

—    En el cielo hay muchas. ¿Cómo podré distinguirla?

—    Fíjate bien hasta encontrar una grande que parpadee. Esa es su manera de decirte hola, de decirte que te quiere.

—    ¿Me querrá siempre?

—    Siempre.

—    ¿Por qué lloras, mamá?

—    De alegría… No todo el mundo tiene la suerte de conocer a un ángel.

Como una aguja en un pajar

Recibimos los libros. Mil ejemplares de Y eso era todo repartidos en cajas de cincuenta y dos. Muchas cajas si las tienes que subir a un primero sin ascensor.

Una de las cajas recibidas

Una de las cajas recibidas

La edición es buena; papel ecológico de máxima calidad, pasta dura y guardas de cartón, un libro donde hemos intentado cuidar los detalles al máximo, un libro para regalar.

Las últimas dos semanas las hemos pasado visitando librerías de Sevilla. Y eso era todo tiene buena acogida entre los libreros. La mayoría son personas a quienes les gustan los libros, tienen un trabajo muy vocacional, y es muy curioso hablar con ellos como compañeros del sector.

Han aceptado el libro en depósito en prácticamente todas las librerías donde hemos estado, todas menos las grandes, esas suelen trabajar con distribuidor y nosotros no tenemos. Todavía.

Una vez realizada la entrega de algunos ejemplares, es el librero quien decide cómo los pondrá a la vista en su local. Me ha alegrado mucho localizar un ejemplar de Y eso era todo en el escaparate de la Librería Céfiro, en mi opinión, uno de los mejores escaparates de libros de la ciudad.

Escaparate de la Librería Céfiro

Escaparate de la Librería Céfiro

¿Y ahora qué? Solo queda esperar. Esperar a que alguien visite una de nuestras librerías y descubra Y eso era todo entre cientos (miles) de libros de todo tipo. Si uno lo piensa desde el punto de vista de un pequeño editor, que alguien encuentre tu libro es casi tan difícil como encontrar una aguja en un pajar, pero ¿por qué no?