Sueño

Y soñaste con un ángel.

Era hermoso.

Y bailaste con él toda la noche.

Y reísteis juntos hasta el amanecer.

Y cuando despertaste

la estabas abrazando.

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Mi primera carta de rechazo

Ayer recibí mi primera carta de rechazo.

La semana pasada empecé a hacer circular algunos escritos con la intención de publicarlos. En concreto, envié dos cuentos – Caminando por la orilla el pájaro soñó que era un pez  y Un cuento estelar – a ocho editoriales que publican álbumes ilustrados.

Ayer recibí el primer correo electrónico de rechazo: “Le agradecemos su interés en editar con nosotros y lamentamos no poder hacerle una oferta de edición por los textos que nos ha hecho llegar. Cordialmente,…”

No es una larga carta, no me dará para emular a Bukowski en Secuelas de una larguísima nota de rechazo, pero es de agradecer que alguien – imagino que un editor muy ocupado – dedicara parte de su tiempo a leer mis cuentos y a enviar una respuesta, cuando lo habitual es que te indiquen que, si en el plazo de tres meses no te han contestado, se debe considerar desestimada la propuesta.

Bukowski llevaba dos años escribiendo cuando recibió su (larga) carta de rechazo, Hemingway tuvo que esperar diez años a ser publicado y la madre de John Keneddy Toole tardó  once años después del suicidio de su hijo en conseguir que se publicara la La conjura de los necios.

Poco a poco.

Inventario literario de unas vacaciones

Hace una semana que se acabaron mis vacaciones. ¿Qué pasó con mis planes literarios?

Leí La tienda y la vida de Isabel Sucunza, Todos los muertos tienen la misma piel de Boris Vian, Si me necesitas, llámame de Raymond Carver y una recopilación de poemas de Pablo Neruda. Voy por la mitad de El Diario de Thoreau, pero solo he leído un cuento de Chéjov y no he tocado Hojas de hierba  de Whitman.

En cuanto a la escritura, nunca llegué a empezar la novela corta, pero han sido unas vacaciones muy productivas: he conseguido acabar el diario de veintiún días, veinticinco “impresiones vitales”, el texto para dos álbumes ilustrados y cinco relatos breves.

He dejado todos los escritos reposando en casa. Los releeré dentro de unos días y, si encuentro algo que merezca la pena, lo publicaré aquí.