Me llamo Frederick y soy poeta

La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre.

Luis Cardoza y Aragón

En la fábula “Frederick” de Leo Lionni, Frederick es un ratón de campo. Pertenece a una familia de cinco ratones que recogen provisiones para pasar el invierno. Él no. Cuando le preguntan por qué, contesta que está recolectando rayos de sol, colores y palabras. Aparentemente son cosas inútiles, pero en lo más duro del invierno, cuando quedan apenas provisiones, Frederick consuela a los demás hablándoles del sol y de otros recuerdos de la primavera. Frederick es un poeta.

A veces me siento solo. Tengo  amigos que me hablan de ascensos en empresas multinacionales, de viajar por todo el mundo para vender software o de emigrar durante un tiempo a un país extranjero para abrir un nuevo mercado. Hablan de todas esas cosas con ilusión, con pasión… ¡Me resulta algo tan ajeno!

Yo quiero escribir. Una frase, un párrafo, un texto breve que llegue a emocionar a alguien. A veces hablo de esto y noto que no me entienden. Me resulta tan extraño. ¿Cómo es posible que no quieran todos hacer algo así? Pintar, dibujar, escribir…crear.

Otras veces pienso que soy yo quien está equivocado, que estoy persiguiendo una quimera. Esos días pienso en dejarme de historias (nunca mejor dicho) e intentar progresar en un trabajo “normal”, en hacer acopio de provisiones para pasar el invierno. Pero no me sale, no puedo ir contra mí mismo. A mí lo que me gusta es recolectar rayos de sol, colores y palabras. Lo confieso: me llamo Frederick y soy poeta.

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Música en la calle

– ¿Qué suena?

– Música.

– Quiero verlo.

Y fuimos a verlo.

Cuatro clarinetes,

cuatro adolescentes,

apenas cuatro aprendices de músico.

Una sinfonía en la calle.

Un ensayo con público.

Son buenos,

la gente se para.

Algunas monedas para los músicos,

la voluntad.

Música.

Magia en la calle.

Quiero verlo.

Magia en la calle

Magia en la calle